

Serie Bevilacqua y Chamorro


Crimen, conciencia y radiografía social de la España contemporánea
La serie protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, creada por Lorenzo Silva, es mucho más que una sucesión de novelas policiacas: constituye un retrato sostenido y crítico de la España de las últimas décadas. A través de investigaciones criminales ambientadas en distintos territorios y contextos sociales, la saga explora la corrupción, el poder, la violencia y las fracturas morales del país, al tiempo que construye un profundo estudio psicológico de sus protagonistas. Con un tono reflexivo y realista, estas novelas utilizan el género negro como herramienta para interrogar la ley, la justicia y la condición humana.
El autor: Lorenzo Silva
Lorenzo Silva es una de las figuras clave de la narrativa española contemporánea, especialmente en la consolidación de una novela negra con identidad propia. Su obra combina el rigor del género policial con una marcada preocupación ética y social, abordando temas como el poder, la corrupción, la responsabilidad individual y el desgaste moral de las instituciones. En la serie de Bevilacqua y Chamorro, Silva despliega una escritura sobria y reflexiva, más interesada en las consecuencias humanas del delito que en el simple artificio del enigma criminal.
Los personajes: investigadores, oficio y mirada moral
La saga está protagonizada por dos miembros de la Guardia Civil, concebidos desde el realismo profesional y la complejidad psicológica.
Rubén Bevilacqua, irónico, culto y escéptico, actúa como narrador y conciencia crítica de la serie: un investigador que duda, reflexiona y cuestiona tanto a los criminales como al sistema que combate el crimen. Virginia Chamorro, metódica, reservada y firme, representa el rigor, la constancia y una evolución silenciosa pero decisiva a lo largo de los libros.
Junto a ellos aparece un conjunto de personajes recurrentes —mandos, compañeros y figuras institucionales— que aportan continuidad y profundidad al retrato del trabajo policial, reforzando la dimensión coral y realista de la serie.


El lejano país de los estanques (1998)
El nacimiento de la saga en la trastienda del paraíso turístico
Primera novela de la serie, El lejano país de los estanques introduce a Bevilacqua y Chamorro a través de la investigación del asesinato de una joven extranjera en Mallorca. El caso, en apariencia rutinario, permite a Lorenzo Silva mostrar desde el inicio el enfoque distintivo de la saga: una mirada crítica sobre el dinero, el turismo y las apariencias, y una forma de narrar el crimen que prioriza la observación moral y psicológica frente al suspense convencional. Aquí se fijan el tono reflexivo, el realismo profesional y la base ética sobre la que se construirá toda la serie.
El alquimista impaciente (2000)
Sexo, poder y dinero en una España que acelera
En El alquimista impaciente, Bevilacqua y Chamorro investigan la aparición de un cadáver en una central nuclear, un caso que pronto se abre hacia un entramado de ambición, deseo y corrupción económica. La novela amplía el alcance social de la saga y da un paso decisivo en la profundidad psicológica de los personajes, especialmente en la relación entre ambos investigadores. Con un tono más crítico y maduro, Silva retrata una España en pleno crecimiento económico donde el éxito y la impunidad conviven con una profunda precariedad moral..
La niebla y la doncella (2002)
El peso del pasado y los límites de la justicia
En La niebla y la doncella, Bevilacqua y Chamorro reabren un asesinato ocurrido años atrás en la isla de La Gomera, un caso marcado por errores judiciales, silencios y rencores enquistados. La novela introduce con fuerza uno de los temas centrales de la saga: las consecuencias del tiempo sobre la verdad y la dificultad de reparar una injusticia una vez dictada una sentencia. Con un ritmo más pausado y un entorno cerrado, Silva profundiza en la dimensión moral del oficio policial y en la fragilidad del sistema judicial.
Nadie vale más que otro (2004)
Violencia cotidiana y desigualdad social
En Nadie vale más que otro, la investigación de una agresión mortal entre jóvenes conduce a Bevilacqua y Chamorro a un entorno urbano marcado por la marginalidad, la exclusión y la falta de expectativas. La novela abandona los grandes escenarios del poder económico para centrarse en la violencia estructural y en cómo determinadas condiciones sociales empujan al delito. Con un enfoque directo y sobrio, Silva subraya una de las ideas más persistentes de la saga: el crimen como resultado de fracturas sociales profundas, más que como simple desviación individual.
La reina sin espejo (2005)
La violencia de género y el fracaso de la protección institucional
La reina sin espejo sitúa a Bevilacqua y Chamorro ante una serie de asesinatos de mujeres vinculados a la violencia machista, en un momento en que el problema empieza a ocupar un lugar central en el debate público. La novela aborda con crudeza los límites de la prevención, la fragilidad de las víctimas y las carencias del sistema para anticiparse al crimen. Con un tono más áspero y comprometido, Silva refuerza la dimensión social de la saga y subraya la dificultad de investigar delitos donde el peligro se anuncia, pero no siempre se logra evitar.
La estrategia del agua (2010)
Crimen doméstico y desgaste emocional del oficio
En La estrategia del agua, Bevilacqua y Chamorro investigan un caso de aparente violencia doméstica que pronto revela capas de manipulación, resentimiento y cálculo emocional. La novela se adentra en los conflictos íntimos, lejos de las grandes tramas sociales, y pone el foco en las relaciones personales como espacio de violencia. Al mismo tiempo, la saga alcanza aquí un punto de madurez: los protagonistas muestran con mayor claridad el cansancio, la experiencia acumulada y las contradicciones internas de un trabajo que deja huella, tanto profesional como moralmente.
La marca del meridiano (2012)
Fronteras, corrupción y lealtad dentro del cuerpo
En La marca del meridiano, Bevilacqua y Chamorro investigan el asesinato de un guardia civil relacionado con el narcotráfico en la frontera sur. El caso permite a la saga adentrarse de lleno en la corrupción interna, los dilemas de la lealtad profesional y las zonas grises del deber. Con un tono más áspero y desencantado, la novela refuerza la dimensión institucional de la serie y muestra a unos protagonistas más conscientes del coste moral de pertenecer a un sistema sometido a una presión constante.
Los cuerpos extraños (2014)
Política, corrupción y crisis de legitimidad
En Los cuerpos extraños, Bevilacqua y Chamorro investigan la muerte violenta de un político regional en un contexto marcado por la desafección ciudadana y los escándalos institucionales. La novela dialoga de forma directa con la crisis política y económica de la España de la década de 2010, abordando la corrupción no solo como delito, sino como problema estructural de confianza democrática. Con un tono crítico y contenido, Silva integra el malestar social del momento en la evolución de la saga y refuerza su dimensión como crónica del país.
Donde los escorpiones (2016)
La guerra, el miedo y el límite último de la violencia
En Donde los escorpiones, la saga abandona el territorio nacional para situar a Bevilacqua y Chamorro en Afganistán, integrados en una misión internacional. El asesinato de un soldado español sirve como punto de partida para reflexionar sobre la guerra, el miedo constante y la normalización de la violencia en contextos extremos. La novela amplía el horizonte moral de la serie y confronta a los protagonistas con un escenario donde la ley, la justicia y la culpa adquieren significados radicalmente distintos, reforzando la dimensión ética y existencial del conjunto.
Tantos lobos (2017)
Cuatro casos breves, un mismo diagnóstico social
Tantos lobos reúne cuatro relatos protagonizados por Bevilacqua y Chamorro que funcionan como “golpes cortos” dentro del universo de la serie: investigaciones concentradas, de ritmo ágil, pero con el mismo sello moral y social. El libro se asoma a zonas especialmente sensibles de la vida contemporánea —vulnerabilidad de menores y jóvenes, violencia en el ámbito afectivo, exposición pública y nuevas formas de daño— y confirma que, en esta saga, el crimen no es solo un enigma: es un síntoma. En formato breve, Silva refuerza la idea central de Bevilacqua: entender el delito exige mirar alrededor, no solo buscar culpables.
El mal de Corcira (2020)
Corrupción, memoria y las heridas que no se cierran
En El mal de Corcira, Bevilacqua y Chamorro se enfrentan a un caso de corrupción que conecta el presente con viejas responsabilidades del pasado, en un escenario marcado por la crisis moral y política del país. La investigación obliga a revisar decisiones antiguas, silencios prolongados y lealtades mal entendidas, planteando una reflexión sobre la impunidad, la memoria y el precio de no haber actuado a tiempo. Con un tono grave y reflexivo, la novela consolida la madurez de la saga y sitúa a sus protagonistas ante uno de sus dilemas éticos más complejos: hasta dónde puede llegar la justicia cuando el daño ya está hecho.
Lejos del corazón (2018)
Tecnología, control y nuevas formas de vulnerabilidad
En Lejos del corazón, Bevilacqua y Chamorro se enfrentan a un caso que conecta la delincuencia clásica con el mundo digital: extorsión, redes sociales y exposición pública. La novela aborda cómo la tecnología transforma las relaciones personales, el delito y la investigación policial, introduciendo la hiperconectividad como nuevo factor de riesgo. Sin estridencias, Silva actualiza la saga a los conflictos del presente y muestra a unos protagonistas obligados a adaptarse a un entorno donde la intimidad y la identidad son cada vez más frágiles.
La llama de Focea (2022)
Policía, propaganda y el poder corrosivo de la mentira
En La llama de Focea, Bevilacqua y Chamorro investigan una muerte violenta vinculada a grupos radicales y a la manipulación ideológica, en un contexto donde la violencia se alimenta del discurso y la polarización. La novela reflexiona sobre la propaganda, la construcción del enemigo y la facilidad con la que el fanatismo puede prender en sociedades crispadas. Con un enfoque muy contemporáneo, Silva examina cómo la mentira organizada y el relato extremo se convierten en armas tan peligrosas como las físicas, y sitúa a los investigadores ante un escenario donde la verdad es un territorio cada vez más disputado.
Las fuerzas contrarias (2023)
Pandemia, autoridad y obediencia en tiempos de excepción
En Las fuerzas contrarias, Bevilacqua y Chamorro investigan una muerte ocurrida durante los meses más duros de la pandemia, en un contexto marcado por el confinamiento, el miedo y las restricciones excepcionales. La novela convierte la crisis sanitaria en un marco narrativo para reflexionar sobre el ejercicio de la autoridad, la obediencia ciudadana y las tensiones entre seguridad y libertad. Con un tono sobrio y profundamente reflexivo, Silva utiliza el caso para examinar cómo las situaciones límite ponen a prueba tanto a las instituciones como a los individuos, cerrando la saga —por ahora— con una mirada crítica sobre uno de los episodios más traumáticos de la España reciente.

































