

El club del crimen de los jueves
Cinco novelas de misterio, humor británico y asesinatos inesperados en la urbanización más peligrosa de Inglaterra
Lo que comienza como un pasatiempo inofensivo para cuatro jubilados acaba convirtiéndose en una de las sagas de misterio más exitosas de los últimos años. Ambientada en una tranquila urbanización para mayores, El club del crimen de los jueves combina asesinatos muy reales con humor británico, diálogos afilados y una mirada sorprendentemente lúcida sobre la vejez, la amistad y el paso del tiempo. Lejos del thriller oscuro o del crimen explícito, la serie apuesta por el ingenio, la calidez y el placer clásico de resolver un enigma… aunque el cadáver aparezca en el lugar menos esperado.
El club del crimen de los jueves (novela 1)
La primera novela de la saga establece con brillantez las reglas del juego. En Cooper’s Chase, una apacible urbanización para jubilados, cuatro vecinos muy distintos —una exespía, un sindicalista combativo, un psiquiatra meticuloso y una enfermera aficionada a escribir diarios— se reúnen cada jueves para comentar crímenes sin resolver. Lo que no esperan es que un asesinato real sacuda su entorno y los empuje a investigar por su cuenta.
El libro destaca por su equilibrio entre misterio clásico y comedia británica, con una trama bien construida que evita el efectismo y se apoya en personajes carismáticos y profundamente humanos. Desde esta primera entrega queda claro que la serie no solo va de descubrir al culpable, sino de disfrutar del proceso, del ingenio colectivo y de una reivindicación de la vejez como etapa activa, inteligente y —contra todo pronóstico— peligrosamente perspicaz.
El jueves siguiente (novela 2)
La segunda entrega amplía el universo de la saga y confirma que el éxito del debut no fue casual. En esta ocasión, el caso toca de lleno el pasado de Elizabeth cuando un viejo conocido reaparece con un encargo tan peligroso como imposible de rechazar: la búsqueda de unos diamantes desaparecidos y la aparición de un cadáver que complica aún más el asunto.
La novela da un paso adelante en ambición narrativa, con una trama más compleja y ramificada, sin perder el tono ligero y el humor que caracterizan la serie. Richard Osman profundiza en las relaciones entre los miembros del club, afina las voces individuales y demuestra especial habilidad para combinar intriga criminal con momentos de auténtica ternura. El hombre que murió dos veces consolida a la saga como algo más que un divertimento ingenioso: aquí ya se percibe una comunidad de personajes a los que el lector vuelve con gusto, libro tras libro.
El misterio de la bala perdida (novela 3)
La tercera novela introduce un tono ligeramente más oscuro y melancólico, sin abandonar el humor característico de la saga. El club se enfrenta a un caso que conecta con viejas heridas, secretos enterrados y una bala que nunca llegó a su objetivo, pero cuyas consecuencias siguen resonando décadas después. El pasado irrumpe con fuerza y obliga a los protagonistas a mirar atrás, tanto en lo personal como en lo moral.
En esta entrega, la serie gana profundidad emocional. Los crímenes ya no son solo rompecabezas ingeniosos, sino también catalizadores de reflexiones sobre la culpa, el arrepentimiento y las segundas oportunidades. Richard Osman afianza su talento para equilibrar misterio y humanidad, y demuestra que El club del crimen de los jueves puede evolucionar sin perder identidad, ofreciendo una historia más introspectiva y, quizá por ello, una de las más memorables hasta ese momento.
El último en morir (novela 4)
La cuarta entrega es, hasta ese momento, la más emotiva y reflexiva de la saga. El club se ve envuelto en un caso que pone a prueba no solo su ingenio detectivesco, sino también sus vínculos personales y su manera de afrontar la pérdida. El misterio avanza entre asesinatos, amenazas y giros bien medidos, pero el verdadero peso de la historia recae en lo que ocurre entre investigación e investigación.
Aquí, Richard Osman da un paso más en el retrato de sus personajes, explorando con delicadeza temas como la amistad, el duelo y la conciencia del tiempo que se acaba. Sin perder el humor ni la ligereza que definen la serie, El último en morir apuesta por una mirada más madura y serena, demostrando que el corazón de la saga no está solo en los crímenes que se resuelven, sino en las personas que los afrontan juntas.
Una fortuna de muerte (novela 5)
La quinta y, por ahora, última entrega confirma la madurez plena de la saga. Tras un periodo relativamente tranquilo en Cooper’s Chase, el club vuelve a la acción con un caso que combina desapariciones, herencias millonarias y un entramado criminal más peligroso de lo habitual. El misterio es ambicioso y está cuidadosamente dosificado, pero nunca eclipsa el verdadero motor de la novela: el grupo y sus dinámicas.
Una fortuna de muerte equilibra como pocas veces el suspense con la emoción. Hay espacio para el ingenio, los diálogos mordaces y los giros inesperados, pero también para detenerse en las decisiones personales, los cambios inevitables y el valor de seguir adelante pese a todo. Richard Osman demuestra que sabe cerrar ciclos sin clausurarlos del todo, dejando al lector con la sensación de haber acompañado a estos personajes durante una etapa vital completa. Una novela que funciona tanto como excelente misterio independiente como culminación coherente y satisfactoria de la saga.
Un cozy crime que ya es un clásico moderno
A lo largo de cinco novelas, El club del crimen de los jueves ha demostrado que el misterio clásico sigue teniendo mucho que decir cuando se combina con personajes bien construidos, humor inteligente y una mirada honesta sobre el paso del tiempo. La saga de Richard Osman no reinventa el género, pero lo revitaliza desde la calidez, la ironía y la empatía, alejándose del sensacionalismo para apostar por el placer narrativo y la compañía de unos protagonistas inolvidables.
Leída en conjunto, la serie funciona como algo más que una sucesión de crímenes: es el retrato de una comunidad, de una amistad improbable y de la idea —tan poco habitual en la ficción criminal— de que la vejez también puede ser un territorio lleno de aventuras, riesgos y segundas oportunidades.


















